La
expresión «cine negro», del francés «film noir», fue acuñada por primera
vez por el crítico Nino Frank, italiano de padres suizos que
realizó su carrera profesional en Francia.1 Es usada por la crítica cinematográfica para
describir un género de definición bastante imprecisa, cuya diferenciación de
otros géneros como el cine de gángsters o el cine
social es sólo parcial. Habitualmente, las películas caracterizadas
como de cine negro giran en torno a hechos delictivos y criminales con un
fuerte contenido expresivo y una característica estilización visual. Su
construcción formal está cerca del expresionismo. Se emplea un lenguaje
elíptico y metafórico donde se describe la escena caracterizado por una
iluminación tenebrosa en claroscuro, escenas nocturnas con humedad en el
ambiente, se juega con el uso de sombras para exaltar la psicología de los
personajes. Algunos de estos efectos eran especialmente impactantes en blanco y
negro. Al mismo tiempo, la personalidad de los personajes y sus motivaciones
son difíciles de establecer (caso paradigmático son los detectives privados,
frecuentes protagonistas del género, tales como Sam Spade o Philip
Marlowe). Las fronteras entre buenos y malos se difuminaban y el héroe
acostumbra a ser un antihéroe atenazado por un pasado oscuro.
